Respiración y ejercicio físico

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Todos sabemos respirar, es fundamental para vivir. Pero hacerlo de forma correcta es algo primordial en todo entrenamiento deportivo. Muchas veces, la manera de cómo lo hacemos parece descuidada, pero en realidad no es así.

Veamos en que consiste realmente “respirar”. En sí, la palabra “respiración” puede referirse a dos conceptos, respiración pulmonar o respiración celular.

La primeras sería el proceso por el cual inspiramos oxígeno y expiramos dióxido de carbono. Lo que generalmente se conoce como “respirar”.

La segunda o respiración celular, hace referencia a la utilización del oxígeno que inspiramos por parte de las células. Éstas, mediante oxidación, lo transforma en la energía que necesitan. Como se puede suponer, una buena respiración debe ser adecuada al ejercicio que se efectúa. Es fundamental para obtener un rendimiento optimo.

Cuando el organismo genera un ejercicio “extra”, no todo el mundo responde de la misma manera ni reacciona igual. Hay quien lo hace de manera rápida y otros que intentan aguantar la respiración. Tanto una cosa como la otra es muy perjudicial para todo tipo de entrenamiento. Realmente puede influir negativamente en el rendimiento. Al respirar, lo que se pretende es llevar la mayor cantidad de oxígeno a los pulmones de forma relajada. Se quiere minimizar la fatiga y eliminar el cansancio.

Todos respiramos de manera natural e instintiva, nadie nos ha enseñado ha hacerlo. Pero, cuando se práctica un deporte, la manera de respirar se modifica. Suele haber más dificultad para controlarla adecuadamente.

En realidad, lo importante es inspirar por la nariz y expirar por la boca. Este órgano de nuestro cuerpo está diseñado para filtrar cualquier cuerpo extraño. Al entrar el aire en las fosas nasales, éste se calienta y la nariz normaliza la temperatura del oxigeno inhalado.

En actividades con ejercicio aeróbico, como correr, nadar, o jogging, hay que aprender a respirar con un ritmo continuado, sincronizado. La inhalación y la exhalación tienen que tener una cadencia regular. Se debe procurar inhalar por la nariz y expulsar el aire por la boca, lentamente. De todas formas, si entrenamos en climas fríos la cadencia es distinta y se recomienda exhalar también por la nariz.

Si se descontrola ese ritmo y sincronismo, es mejor detenerse, relajarse y volver a iniciar la carrera. A continuación, reanudar la marcha intentando controlar la respiración de la manera correcta.

Todos los entrenadores deportivos realizan pruebas previas de respiración en sus entrenamientos. Son muy conscientes de que primero hay que prender a respirar para poder conseguir el objetivo final.

 

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