Power walking. ¿Qué es?

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Desde hace algún tiempo el running se ha convertido en una práctica habitual de muchas personas, sus beneficios son muy saludables y además resulta barato, circunstancia que hoy en día es de apreciar. Sin embargo, no todo el mundo tiene las condiciones físicas adecuadas, ya sea por su físico, por su edad o por circunstancias personales que impiden efectuar esa práctica.

El andar es un buen ejercicio, pero si lo realizas en base a un programa de entrenamiento, puede llegar a ser un deporte muy completo. Una buena manera de transformar un placentero paseo en un deporte lo constituye el Power Walking que, como su nombre indica, no es más que “caminar con fuerza o intensamente”, además casi aporta los mismos beneficios que el running, pero no tiene las  mismas exigencias. Estaríamos en un término medio entre caminar de forma pausada y tranquila  y el hecho de correr o running.

Como ya he comentado, el Power walking consiste en andar a un ritmo más intenso que el normal, de manera fija y continuada, estableciendo un tiempo concreto. Cuando andamos, no controlamos como lo hacemos, simplemente caminamos sin más, de forma ya inherente e instintiva. Pero, con la técnica del Power walking  controlamos la postura del cuerpo, y al mantener los hombros atrás, la vista al frente, el pecho arriba y el abdomen en tensión, evitamos arquear la zona cervical y no sobrecargamos la espalda ni las lumbares, además es importante mantener los brazos en la línea del cuerpo balanceándolos al ritmo del paso de forma sincronizada.

Si el Power Walking se realiza de forma correcta, puede llegar a ser tan beneficioso y eficaz como el running. Hay estudios que, comparando ambos deportes, aseguran que el gasto de energía es muy similar entre ambos, y como todos los deportes en donde el ejercicio es una parte fundamental, se regula la presión arterial, el azúcar, el colesterol y además de fortalecer los músculos y los huesos nos ayuda a perder peso. Pero, no sólo eso, a nivel psicológico nos mantiene con un estado de ánimo optimista, aumentando nuestra autoestima al combatir la depresión y la ansiedad que nos produce el día a día.

Como es de rigor, hay que hidratarse bien y utilizar un calzado adecuado, cómodo, ligero y con suela flexible y estriada para amortiguar bien la pisada en el suelo. El ejercicio debe tener un comienzo lento, aumentando progresivamente la intensidad, con sesiones cortas que paulatinamente se van aumentando a medida que se coge práctica y resistencia. No hay que agotarse, poco a poco se va adquiriendo resistencia y mayor capacidad pulmonar.

Para aquel que quiera iniciarse en esta práctica y no tenga una condición física optima, lo ideal sería empezar efectuando sesiones  de 20 o 30 minutos dos o tres días por semana, y paulatinamente, ir aumentando la distancia y el tiempo, pero, como dije antes nunca hay que forzarse.

 

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