Pies planos, pies cavos, pies valgos

Share Button

Muchos de nosotros al pisar andamos y corremos de forma inadecuada sin darnos cuenta de ello. No es que lo hagamos a propósito, sino que nacemos con una predisposición concreta para a caminar, condicionada por nuestra propia anatomía. La estructura física de nuestros pies tiene que ver mucho con eso.

Los huesos del hombre no están hechos con molde, cada persona tiene sus propias peculiaridades, en los que influye mucho la genética familiar. Así pues, si tenemos en cuenta esto, veremos que cada cual anda o corre en función de cómo tiene los pies y su estructura ósea. Los pies están formados por 28 huesos, 33 articulaciones y más de 100 tendones y, al constituir la base de nuestro esqueleto, cualquier irregularidad o mínima deformación influye mucho en la pisada.

Esa circunstancia afecta mucho a aquellos que están acostumbrados a hacer deporte, ya sea como hobby o profesional. En la carrera hay que tener en cuenta el impacto con el suelo, la estabilidad y el impulso que damos. La base del pie es la encargada de regular esos impactos en el suelo, mediante un puente o arco (bóveda plantar) formado por varios huesos, que absorben el golpe con un leve aplanamiento general.

Sin embargo la “bóveda plantar” no es igual en todas las personas y nos encontramos con gente con pies planos, cavos o valgos.

El pie plano, que afecta a muchísimas personas, prácticamente no tiene arco y por consiguiente, la absorción del impacto en el suelo apenas existe. Aunque la mayoría de los aficionados a correr no tienen problemas, si puede haberlo en los profesionales. Puede presentarse la dolorosa y temida “fastitis”. Los deportistas con este tipo de pie deben reforzar la musculatura y realizar un estudio biomecánico con un podólogo deportivo, para valorar la posibilidad de utilizar plantillas.

El pie cavo, es precisamente todo lo contrario, tiene demasiada curvatura. No es tan común como el pie plano, pero presenta peligro de lesiones al impactar en el suelo con excesiva tensión, rigidez e inestabilidad. El impacto se concentra en el talón y debajo de los dedos (en el metatarso). Eso hace que no realice apoyo alguno en la parte media y externa del pie. Además, al tener un empeine alto dificulta la elección de las zapatillas y su acordonado. A las personas con este tipo de pie les viene muy bien efectuar estiramientos de pies y piernas previos a la carrera. Es muy aconsejable utilizar plantillas personalizadas por un podólogo.

Por último, el pie valgo suele presentarse junto con el pie plano, y consiste en una desviación lateral del talón hacia el lado interno. Aquí el arco plantar disminuye y la carga se desplaza hacia la parte media del pie. Este tipo de pie aumenta mucho la posibilidad de sufrir lesiones y dificulta la práctica del deporte, pudiéndose desarrollar fascítis, juanetes  o incluso lesiones de rodilla. Son imprescindibles unas buenas plantillas personalizadas si no queremos tener lesiones en otras partes de nuestro cuerpo.

Esta anatomía tan variada hace que cualquier corredor de running tenga que  analizar su pisada para prevenir posibles lesiones. Acudir a un buen podólogo deportivo es importantísimo, así como escoger la zapatilla y calcetines más adecuados.

 

Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *