Los Tarahumaras o Rarámuris, una tribu de corredores

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Los Tarahumaras o Rarámuris, como ellos se denominan, forman parte de una comunidad  indígena asentada en el norte de México. Se distribuyen entre los estado de Chihuahua, Durango y Sonora. La palabra rarámuri procede de la unión de dos vocablos de su idioma: “rara”, que significa “pie” y “muri” que significa “correr”. Así pues los rarámuri son los “de los pies ligeros” o “corredores a pie”, como ellos se identifican.

Y ¿porqué se les llama así?.

Pues sencillamente por una sorprendente característica: son capaces de recorrer largas distancias sin parar. El motivo es que, sus asentamientos y poblados están muy dispersos. Por ello, tanto hombres, mujeres como niños se desplazan, siempre a pie, por zonas boscosas carentes de caminos y carreteras. Corren con sus ropas tradicionales y con sandalias de suela muy delgada, atada al pie con tiras (huarache).

Según se cree, este pueblo podía haber llegado desde Mongolia, atravesando el estrecho de Bering, hace unos 30.000 años. Era un pueblo guerrero y politeísta, adoradores del sol y de la luna. Parece que no fue hasta el 1600 cuando tuvieron el primer contacto con el mundo europeo. Entonces los misioneros jesuitas intentaron evangelizarlos, pero los raramuris se negaron. No querían cambiar sus costumbres y se produjo un enfrentamiento con los gobernantes de la época colonial de Nueva España.

Los dirigentes españoles ejercieron una fuete represión contra ellos. Entonces, los indígenas, se replegaron huyendo hacia las zonas boscosas del actual estado de Chihuahua. Esto los dejó casi aislados, ayudándoles a conservar su cultura. El hecho de vivir en una zona muy montañosa, laberíntica e inhóspita, con numerosos barrancos, le obligó a desarrollar una resistencia física en sus desplazamientos.

Actualmente forman una comunidad muy dispersa de unos 100.000 individuos. Para establecer contacto entre ellos deben atravesar el escarpado y tortuoso terreno en el que viven. En sus recorridos se alimentan casi totalmente de maíz y de “tesqüino”, un tipo de cerveza procedente de la fermentación de esa planta.

Para los rarámuri correr es un arte y una tradición con un profundo significado religioso y de afianzamiento de su identidad como pueblo. Para ellos son importantes sus fiestas tradicionales, donde siempre se celebran carreras. Una de esas carreras, que mantienen con orgullo por considerarla como parte de su propia identidad, es la “Carrera de la Bola” (rarajípuami). De ella se celebran dos versiones, una para hombres y otra para mujeres.

En esa carrera, llena de simbolismo, participan dos equipos, cada uno con una bola (komakali) hecha de raíces de algún árbol. El juego consiste en correr detrás de las pelotas lanzándolas con la punta de los pies al aire. Deben conseguir llegar a una meta marcada con antelación. Dependiendo del circuito trazado, la competición puede llegar a durar 24 horas e incluso 200 km.

En la actualidad, los corredores tarahumaras participan en carreras y maratones a nivel internacional. Compiten con corredores profesionales a los que, en muchas ocasiones, superan.

 

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