Los corredores de larga distancia africanos

Share Button

Si nos fijamos en las grandes competiciones de atletismo, veremos que la supremacía de los corredores africanos es aplastante en carreras de larga distancia.

Y nos preguntaremos, ¿por qué?. Hay muchos estudios y controversia al respecto y la clave puede estar en la propia constitución física de esos atletas. Sin embargo ésta no parece ser la única razón.

La  mayoría de estos corredores proceden de Etiopia y de Kenia. Si miramos el mapa de ambos países veremos que esas regiones están a unos 2 mil metros sobre el nivel del mar. Esa altitud hace que sus habitantes, al igual que ocurre en las zonas de la América andina, tengan una mayor capacidad torácica. Su corazón tiende a tener un ritmo cardiaco más lento, con lo cual aumenta su resistencia.

Pero entonces, ¿porqué no sucede los mismo con los atletas  andinos?.

Es muy posible que se deba a la constitución física de ambos, que a simple vista es totalmente distinta. Los atletas africanos son más altos y delgados que sus homólogos andinos. Sus piernas son más largas y sus pies más estilizados y flexibles. Todo ello hace que gasten menos energía al levantar las piernas, ampliando la resistencia a la hora de correr.

Bien, pero aquí se nos presenta otra incongruencia. Si la constitución física es la clave. ¿Porqué no sucede lo mismo con los corredores escandinavos y de los países del norte de Europa?. Ellos también son altos, atléticos y de complexión física parecida. Pues resulta que los africanos les ganan en mucho. ¿Porqué?.

En la década de los 90, un grupo de fisioterapeutas deportivos, dirigido por  el sueco Bengt Saltin (premio novel en 1970),  analizaron ese aspecto. Compararon grupos de corredores keniatas con atletas escandinavos. Llegaron a la conclusión de que en la superioridad de los atletas africanos, influía tanto la genética como factores culturales. Los keniatas tenían la costumbre de recorrer largas distancias descalzos desde muy pequeños.

Cuando se centraban en la etnia de la tribu Kalenjin del valle del Rift, vieron que había un alto porcentaje de atletas. Entonces analizando sus genees, constataron que en  su organismo existía gran concentración de una encima (Acil-CoA sintetasa). Esa encima ayudaba al organismo a oxidar los ácidos grasos, proporcionando a  los músculos más energía.

Paralelamente, otro equipo de investigadores de la Universidad de Glasgow (Reino Unido), barajaron otra teoría genética. Estudiaron a individuos de etnia Oromo, en Etiopía, y de las tribus Kalenjin en Kenia. Vieron que en ambos casos, las personas poseían cuatro  variantes en el gen del cromosoma Y. Esas variantes las relacionaron con la gran capacidad de resistencia de aquellos los atletas. Aunque esta teoría aún esta por demostrar científicamente, tiene bastantes adeptos.

Sea como sea, hay ciertos aspectos en los los atletas africanos superan en mucho al resto de los corredores de larga distancia. Puede ser, la genética, la cuestión ambiental o lo cultural, pero lo cierto es que, en esta especialidad, son los reyes.

Pensemos que la afición por el correr está muy presente en toda Etiopia y Kenia. La zona de la ciudad de Bekoji, cercana a Addis Abeba, ha sido siempre un semillero de futuros atletas. Allí se entrenan diariamente desde el amanecer, grupos de jóvenes. Todos tienen un único sueño: llegar a ser los próximos medallistas en las grandes competiciones deportivas. Su objetivo es llegar a emular a atletas como Adebe Bikila, que ganó la maratón olímpica de 1960 con los pies descalzos.

 

Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *