Los Chasquis. Runners del imperio Inca.

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La carrera o running es una especialidad de deporte muy extendida actualmente. A veces tendemos a pensar que es una actividad deportiva reciente, pero no es así.

En la América precolombina, los Incas desarrollaron un sistema de mensajería basado en un régimen de “postas” o relevos. Ello permitía entregar los mensajes y objetos a los gobernantes con una rapidez realmente increíble. Un mensaje podía recorrer hasta 320 km en un solo día. Los Chasquis, en cuatro días recorrían los 1.250 Km que separaban a Quito, en el Ecuador, de la capital Cuzco, en Perú.

¡¡¡ Y todo eso con mensajeros corriendo¡¡¡

La clave estuvo en situar, de forma estratégica, diferentes emplazamientos o lugares de descanso llamados “tampos”. Los Tampos eran como estaciones de relevo o zonas de aprovisionamiento para los “chasquis” o mensajeros. Allí aguardaban los corredores a la espera de la llegada de cualquier compañero, para tomar el relevo en la carrera hacia la capital Inca.

Los Champis, cuya palabra procede del quechua chaskiq o chaskij tiene el significado de “el que recibe o da”. Estos mensajeros eran corredores seleccionados desde muy pequeños y entrenados especialmente para correr y escalar montañas. Eran capaces de recorrer grandes distancias sin parar a pesar de las diferentes altitudes del terreno. La zona que recorrían abarcaba desde las zonas costeras a las grandes alturas de los Andes. Se ha calculado que llegaban a correr a unos 2,4 km por hora.

Gracias al consumo de la hoja de coca, planta sagrada de los Incas, resistían corriendo las grandes distancias de la red viaria del Tahuantinsuyo (“Qhapaq ñan” o “Capac ñan”). Esa red viaria de los Incas, que podríamos traducir como “gran camino”, llegó a tener unos 23.000 kms. Estaba compuesta por caminos, puentes de piedra y colgantes de cuerda, e iba sorteando una orografía que abarcaba un vasto territorio. Recorría Perú, Ecuador, parte de Bolivia y de Colombia, y el norte de Argentina y Chile.

Los Chasquis, jóvenes entrenados desde muy niños, iban equipados con un “pututu” o especie de trompeta, que utilizaban para avisar con antelación de su llegada. Cuando llegaba al Tampo, otro chasqui le relevara en su carrera. Como distintivo llebaban un bastón labrado, un penacho de plumas blancas en la cabeza, unas sandalias o “ojotas” y un “qëpi”. El qëpi era manto colgado de la espalda para guardar los objetos que transportaban.

Cuando tenían que hacer un recorrido,  se les entregaban los  “quipus” (tiras de cuerdas con nudos utilizadas para contar y escribir). Esos quipus contenían los mensajes que debían de entregar a los “quipucamayocs” o lectores de quipus, que luego los descifrarían.

Estos mensajeros fueron muy importantes dentro de la estructura del imperio Inca. Transportaban de todo, mensajes, pescado, utensilios, cualquier cosa. Sobre todo fueron cruciales como portadores de noticias, avisando al gobernante Inca, en Cuzco, si había una rebelión o algún conflicto dentro de su territorio. Por eso, cuando los españoles llegaron a la capital Inca, éste ya hacía tiempo que sabia de su llegada.

Después de conquistar el territorio, los españoles mantuvieron durante bastante tiempo ese sistema de mensajería en el Virreinato del Perú. Su eficacia e importancia quedo reflejada en las crónicas del español Pedro de Cieza de León. Este afirmaba que los incas utilizaban un sistema de mensajeria que enviaba las noticias con mucha más rapidez que los caballos más veloces.

Hoy en día todavía se utilizan algunas cosas de las usaban esos mensajeros. Aún se utilizan las sandalias o ojotas y el qëpi, rebautizado como “lliclla”. La lliclla es una capa-manta muy útil para trasportar cosas, que las mujeres peruanas utilizan para llevar a sus bebes.

Actualmente, uno de los grandes retos que tiene los deportistas de competición, es la adaptación a la altura. El chasqui pasaba de la costa a las altas montañas andinas sin más, pero eso sí, además de su fuerte entrenamiento, tomaba la hoja de coca.

 

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