Las dos fases del calentamiento

Share Button

En otra ocasión he hablado del calentamiento previo a la carrera. Lo trate sólo de una manera general y centrandome en el concepto fisiológico. Aquí vamos a entrar más profundamente en el tema psicológico.

Como comenté, el calentamiento previo a la competición es un complemento de los estiramientos. Los dos conceptos van unidos y entrelazados. En realidad calentamos los músculos antes de empezar a correr y los estiramos cuando finalizamos la carrera.

Por lo demás, no es lo mismo efectuar un calentamiento para un simple entrenamiento que para una competición en toda regla.

Independientemente del tipo de deporte a realizar, todo calentamiento tiene los mismos beneficios a largo plazo. Mejora la disposición general del cuerpo en lo físico. Favorece la coordinación de todo el organismo con el fin de aumentar el rendimiento. Además debe ayudar a conseguir una predisposición objetiva psicológica y ejercer una función preventiva frente a las lesiones.

Sin embargo no todos los deportes necesitan el mismo tipo de calentamiento. Hay dos tipologías: el general y el específico, que deben realizarse consecutivamente.

En el general hay que trabajar el movimiento de los músculos de forma suave para aumentar la temperatura. Cuando pasamos al específico, nos centramos en aquellas partes del cuerpo que se van a forzar más. En un nadador serán los brazos y el abdomen, mientras que en un corredor serán las extremidades inferiores. De manera sistemática todos los entrenadores hacen mucho hincapié en la cuestión cardiovascular y muscular.

En realidad las dos fases están orientadas hacia la optimización de todos los movimientos del organismo. Se quiere llegar a obtener el máximo rendimiento. Pero esa optimización no solo se refiere al aspecto físico, sino también al psicológico y a la posterior recuperación.

En el instante de la competición, lo que más preocupa son las lesiones del aparato locomotor. En ese momento es fundamental un calentamiento previo de unos 10 minutos. Con él se pretende aumentar la temperatura de la masa muscular, pero a nivel general. Si ese calentamiento previo a la competición es muy específico lo que se consigue es agotar las reservas de glucógeno del músculo. Reservas que serán necesarias para el momento de la competición.

En el aspecto cognitivo hay que pensar que la mente influye mucho en el proceso del calentamiento. La automotivación ejerce aquí un papel importantísimo. En los momentos previos a la competición, aparecen el miedo a fallar y el estrés. El atleta debe tener la suficiente concentración mental para poder eliminar esos pensamientos. Es en ese momento cuando es crucial la figura del entrenador y la motivación positiva que pueda transmitir al deportista.

 

Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *