La Maratón des Sables y sus sucesoras

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Actualmente existen numerosas carreras de running ya establecidas y programadas de forma periódica. Todas son importantes, pero hay una que quiero resaltar por su antigüedad y aspecto humanitario. Me refiero la MDS, conocida como la “Maratón Des Sables” o “Maratón de las Arenas”. Tiene lugar en el desierto del Sahara. Con el tiempo ha adquirido tanta importancia que ha sido la inspiración para muchas carreras en desiertos.

La “Maratón Des Sables”, transcurre por el desierto de Argelia. Se celebra en los primeros meses del año durante 6 días y su inspirador fue Patrick Bauer. En 1984, este atleta, con 28 años, recorrió 350 km por el desierto del Sahara, uniendo las localidades argelinas de Tamanrasset con In Guezam. Hizo el recorrido en 12 días llevando sólo una mochila con comida y agua. En aquel momento se consideró como una proeza dentro del terreno deportivo.

Tomando como modelo esa gesta, en 1986 se celebró la primera Maratón des Sables. Solo contó con 23 participantes, pero estos han ido en aumento a lo largo de los años. En el año 2015, al celebrar su 30 aniversario se llegaron a alcanzar los 1.300 corredores.

El recorrido transcurre por llanuras, montañas, bancos de arena y antiguos lagos hoy desecados. Hay zonas muy rocosas, algunas  con pendientes muy pronunciadas. Es una prueba dura, inmersa en un territorio de clima extremo. Durante el día la temperatura ronda los 50º y baja drásticamente durante la noche. El total de kilómetros recorridos alcanza los 250, divididos por etapas a lo largo de una semana. Cada etapa puede tener entre 20 y 80 km (dependiendo del trazado marcado) y cruza los campamentos de refugiados de El Aaiun, Auserd y Smara.

Siguiendo la gesta de su inspirador, cada corredor  tiene que llevar su propio aprovisionamiento, como comida, indumentaria de repuesto, abrigo y saco de dormir. También una brújula, un silbato y un kit para mordeduras de serpiente. La media del peso de ese avituallamiento ronda los 8 o 9 kilos. De todas forma las normas de la competición establece unos límites entre 6,5 y 15 kg. de peso. Los organizadores se encargan sólo de la logística, puestos de control y seguridad así como suministrar doce litros de agua por participante y día.

La Maratón de las Arenas no es solo eso, una maratón. Desde hace años los promotores de la prueba, colaboran con distintas ONG y asociaciones sin ánimo de lucro. Destinan parte de los fondos recaudados a fines de ayuda humanitaria, que se distribuyen por las zonas por donde discurre el circuito. Gracias a ello se han instalado bombas solares para tener agua potable, con sistemas de canalización. Se han creado escuelas en zonas muy alejadas y talleres artesanales para mujeres. Pequeños puestos de atención médica y sanitaria. Un montón de proyectos que ayudan a los refugiados en su dura vida diaria. Pero no sólo es eso, promocionan a jóvenes deportistas saharauis para que puedan participar en competiciones internacionales fuera de los campamentos.

Esta durísima prueba ha inspirado muchas otras pruebas que se celebran en diferentes zonas desérticas. Los propios organizadores de la Maratón de las Arenas quieren promocionar carreras similares a ella, copiando las normas de la competición.  Así, ya en septiembre del 2017, en la isla de Fuerteventura del Archipiélago de Canarias se inauguró la que se llama  ‘Half MDS Fuerteventura’. El recorrido, de 120 km. repartidos en tres etapas, trasladó a los participantes a las playas de arenas y dunas de la isla más árida del archipiélago. Su segunda edición se celebró del 23 al 30 de septiembre de este año 2018.

Ese mismo año 2017, se inició la “Half Marathon Des Sables Perú”, del 26 de noviembre al 6 de diciembre. La carrera de 250 km se distribuyó en 6 etapas, recorriendo las dunas de Nasca y Paracas al sur de Lima. Ya esta programada la segunda edición.

El espíritu deportivo y de solidaridad acompaña todas estas carreras, siendo un soplo de esperanza en todos aquellos lugares por donde transcurre.

Hagamos un poco de historia de lo que es y representa el conflicto del Sahara Occidental.

En el siglo XIX España ocupaba el territorio del Sahara Occidental, al sur de Marruecos. En 1965 la ONU solicitó la descolonización del territorio. A partir de entonces, quedo incluido en la lista de territorios no autónomos de las Naciones Unidas que requerían descolonización.

En 1973 el Movimiento Saharaui de Liberación Nacional (Frente Polisario) reclamó un referéndum de autodeterminación. Marruecos entonces reclamaba el territorio como suyo y en 1975 promovió la denominada “Marcha verde”. Esto dio lugar a la ocupación del territorio por parte de 300.000 civiles marroquíes y 30.000 policías.

En ese momento España renunció al control, administrativo del territorio, quedando en manos de Marruecos y Mauritania (Acuerdo Tripartito).

Sin embargo el Frente Polisario no estaba de acuerdo con el pacto. Empezó una guerra contra esa administración compartida. Cuando, en 1979, Mauritania decidió abandonar la gestión del territorio, éste quedó totalmente en manos marroquíes. Ese fue el inicio de un intermitente conflicto armado entre Marruecos y el Frente Polisario.

En 1991, con la mediación de la ONU se declaro una tregua. El territorio quedó fragmentado entre Marruecos y la denominada República Árabe Saharaui Democrática, controlada por el Frente Polisario. Sin embargo ninguno de los dos territorios ha tenido reconocimiento internacional.

En estos momentos la lucha democrática por el territorio está inmersa en una política de intereses de las naciones implicadas y sus aliados económicos:

Argelia, enemistada con Marruecos, quiere la independencia del territorio.

Francia se inclina por el lado de Marruecos, debido a sus intereses comerciales.

Alemania, se decanta por uno u otro en función de sus intereses económico.

España esta en un punto muerto, ya que no quiere ni contrariar a Marruecos ni a Argelia, debido al problema migratorio.

La situación del territorio es muy frágil y no hay acuerdos sobre la celebración del referéndum. Así las cosas, el Frente Polisario amenaza con volver a la lucha activa para defender sus intereses. Mientras, cerca de doscientos mil saharauis malviven exiliados fuera de su territorio en campamentos  del desierto argelino.

 

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