Importancia de los cartílagos en el running

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El running está de moda. Esta modalidad de carrera va ganando adeptos de manera exponencial. Es barato – no hay que ir al gimnasio — y se puede adaptar al tiempo que se tiene disponible.

Está confirmado por muchos científicos, que la práctica de este deporte aporta muchos beneficios, tanto físicos como mentales. Es una de las mejores formas de mantener un buen estado de salud.

En contra de lo que se creía, se ha demostrado que este ejercicio beneficia en mucho la creación de cartílago. La verdad es que ayuda a la prevención de la artritis, al proteger las articulaciones.

En realidad el cartílago es un tejido conjuntivo, carente de vasos sanguíneos, linfáticos y nervios. De consistencia firme y a la vez elástica. Está presente en varias zonas de nuestro cuerpo, clasificándose en tres tipos distintos, dependiendo de la función que desempeñan. A estas tres tipologías las han denominado Hialino, Elástico y Fibroso, cada una de ellas tiene unas características y funciones específicas.

Si hacemos un recuento de su localización, vemos que el cartílago del tipo Hialino es el mas abundante. Los encontramos recubriendo los huesos por los extremos. Facilitan el movimiento sin que estos rocen entre sí. Los encontramos en las vertebras de la columna, en todo el aparato respiratorio (nariz, tráquea, laringe…) en las rodillas, en las manos y pies. En realidad su función es la de facilitar el movimiento sin que se dañe el hueso, además de ser el encargado de formar el esqueleto en la fase embrionaria.

El tipo Elástico, es muy parecido al Hialino pero, como indica su nombre, presenta fibras elásticas ramificadas. Lo encontramos en el aparato auditivo (orejas, trompas…), en la laringe

Por último, el de tipo fibroso, es una mezcla de los dos anteriores. Esta presente en los ligamentos y tendones.

El cartílago como tal se compone de células llamadas “condrocitos”. Esta palabra deriva de la unión de dos vocablos griegos “chondros” (cartílago) y “kytos” (célula). Estas células son las encargadas de mantener la producción de dos compuestos importantísimos: el colágeno y los proteoglicanos. Si no presenta defectos en su “matriz extracelular” (MEC) tienen la capacidad de generar nuevas células para ir sustituyendo a las viejas y dañadas.

Cuando corremos, las rodillas y los tobillos son las dos partes de nuestra anatomía que sufren más. Es fundamental tener cuidado de cómo lo hacemos. Una manera incorrecta de correr puede producir lesiones. Por eso se aconseja hacer estiramientos y calentamientos antes de iniciar la carrera y al finalizar, manteniendo un ritmo constante. Hay que evitar las zancadas largas como sucede en el “ovestriding” (correr con zancadas largas). Y procurar mantener las rodillas un poco flexionadas para amortiguar ,con la musculatura, el golpe de la pisada contra el suelo. Si lo hacemos así es más difícil tener lesiones.

De todas formas, no todo el mundo esta capacitado físicamente para efectuar este tipo de carreras de forma sistemática. La edad influye mucho en la posibilidad de practicar este deporte. Aunque correr ayuda a despejar la mente y mejorar nuestra fisonomía, hay que pensar que hay otros deportes como el Tai Chi o el Aquagym que pueden ser tan gratificantes como el running y con menos peligro de lesiones. Todo consiste en buscar el equilibrio.

 

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