Share Button

En el mundo del atletismo, lo que se establece como “rendimiento deportivo” es una combinación entre la ciencia y los conocimientos del entrenador. Es decir, la teoría y la práctica unidas. Conseguir unos logros y objetivos, explotando al máximo los medios disponibles.

Todos los deportistas necesitan adquirir sobre todo resistencia. Eso lo consiguen gracias a esa dualidad de técnica y conocimientos científicos.

Primero hay que considerar los aspectos físicos del atleta. Analizar su estado metabólico, cardiorrespiratorio y muscular, además del medio ambiente en el que se encuentra. En base a los datos obtenidos, el entrenador establece una metodología de entrenamiento.

Hasta medidos del siglo XIX, a falta de cronómetros fiables, la clasificación era lo que se contabilizaba en todas las competiciones deportivas. Hoy en día, son las marcas y récords lo que prima dentro del ámbito deportivo, tanto a nivel nacional como mundial.

La relación de velocidad y tiempo se empezó a contabilizar en la década de 1900. Analizando el comportamiento de los atletas, se crearon gráficas para establecer perfiles y curvas de velocidad/tiempo. Se observó que la pérdida de velocidad es proporcional a la distancia recorrida. Con estos análisis, se busca establecer las pautas para llegar a nuevos records y marcas.

El estudio de esas mediciones ha constatado que el hombre tiene varias maneras de producir energía, según sea la duración y la distancia recorrida.

No todos los metabolismos reaccionan igual ante la misma situación. Existe una explicación fisiológica que determina cuando se llega a la velocidad crítica y a la fatiga. Pero también hay que tener en cuenta también los factores nutricionales, sociales y económicos de cada atleta.

Pare realizar un ejercicio el organismo necesita energía, que extrae de los alimentos que ingiere. El cuerpo transforma esos nutrientes en energía. Y, en función de las necesidades del momento, movimiento-reposo, genera la potencia necesaria para ese fin. Eso representa un gasto energético que repercute en el rendimiento, que puede ser bruto (estando en reposo) o neto (estando en movimiento).

Sabemos que el organismo utiliza los azúcares (hidratos de carbono), las grasas y las proteínas ingeridas con los alimentos para transformarlos en energía. Pero no utiliza el mismo porcentaje de ellos estando en reposo que en movimiento. Con el ejercicio se consumen primero las grasas y los azúcares, quedando las proteínas en segundo plano.

Los alimentos altos en carbohidratos permiten tener reservas de glucosa, que nos proporcionará resistencia.

El análisis de todos esos datos expuestos anteriormente constituye la base del rendimiento deportivo de todo atleta.

 

Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *