El Nordic Walking o Marcha Nórdica

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La marcha nórdica consiste en caminar con bastones similares a los utilizados en el esquí. Su origen se remonta a la década de 1930, en Finlandia y aplica métodos de entrenamiento relacionados con ese deporte. No fue hasta 1996 cuando se perfeccionó la técnica. Se aplicaron las bases de la postura del esquí de fondo y los estiramientos previos de la gimnástica. En España no adquiere importancia hasta el 2000 y, en el año 2016, el Consejo Superior de Deportes la reconoció como deporte oficial.

Actualmente se han desarrollado varias metodologías en relación con este deporte. Todas ellas son muy similares pero cada una hace hincapié en algún aspecto concreto. Las mas extendidas y generalizadas son las de “los 10 pasos” o INWA. La de Marko Kantaneva, parecida a la anterior y la ALFA-247. Todas ellas son muy parecidas aplicando la postura, marcha y manejo de bastones en “diagonal”. En este movimiento se compaginan los bastones y las piernas de tal forma que forman una diagonal perfecta, en relación con la columna.

Para no extenderme demasiado, en otro momento desarrollare cada una de estas metodologías. Ahora quiero hacer hincapié en lo básico.

Como ya he mencionado consiste en caminar ayudado de bastones.

Los bastones están diseñados específicamente para caminar impulsando el movimiento con los brazos. Se aconseja que estos tengan una longitud en consonancia con la estatura de la persona. Lo ideal son dos tercios en relación a la talla del caminante.

Básicamente consiste en andar erguido, manteniendo la columna vertebral recta. Esta posición es la clave de todo el movimiento, y un requisito indispensable para utilizar bien los bastones. Estos se sitúan en un ángulo aproximado de 55/60 grados con respecto al suelo. Ello permite igualar el apoyo y el impulso. Al extender los brazos para clavar el bastón en el suelo, se produce una rotación del eje de la clavícula contra la pelvis, que da lugar al impulso. Los pasos deben estar proporcionados con el impulso, ni grandes ni pequeños, y adecuados al terreno y a la anatomía del caminante. Pensemos que la longitud es distinta, si se marcha en terreno llano (marcha nórdica), en subida, o en bajada (travesía).

Dicho esto hay que añadir que ésta practica no consiste sólo en caminar con bastones. En realidad busca alcanzar una vida llena de vitalidad, apta para todas las personas y edades. Sus movimientos ayudan al cuerpo a ponerse en forma de una manera uniforme. Lo mejora físicamente ayudando a eliminar tensiones tanto en el cuerpo como en la mente.

En resumen., la marcha nórdica es una actividad física muy segura, que se puede practicar en cualquier lugar,  ya sea urbano, de montaña o en la playa. Es muy dinámica y adaptable a todos.

 

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