El juego de pelota maya

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Cuando los españoles llegaron a la zona del actual México, en 1521 encontraron varios grupos indígenas con costumbres diferentes. Sobre todos ellos, sobresalían dos pueblos, los Aztecas y los Mayas. Los primeros estaban asentados en la zona centro, con su capital en Tenochtilán (actual México D.C.). Los segundos dominaban principalmente la zona del Yucatán, extendiéndose por la actual Guatemala, Honduras y el Salvador. Sus principales ciudades eran Chichén Itzá, Tikal y Copán.

Aunque todas esos grupos presentaban sus propias diferencias, había un juego o deporte que era común a todos ellos: el Pok-ta pok o juego de pelota. Ese juego formaba parte fundamental de su día a día. Se han encontrado numerosos restos de enormes campos de juego entre las ruinas de todas la ciudades.

Hay varias incógnitas y controversias en relación a las reglas y práctica de este deporte en esa época. Sin embargo parece que las actuales versiones del Ullamaztli y Poktapok presentan reglas muy parecidas a las antiguas. La excepción sería, por supuesto, la del concepto se sacrificio humano, que tanta controversia ha presentado entre los entendidos del tema.

¿Los mayas sacrificaban al perdedor o al vencedor?. La versión más extendida es que se sacrificaba a los perdedores, pero no se descarta que fuera el revés. Dado el carácter de privilegio que representaba morir por lo dioses, es posible que, en ocasiones, se sacrificara al vencedor. Este sacrificio se encuentra muy representado en los muchos relieves de cabezas cortadas sangrando que se han conservado en todas sus ciudades.

El Pok-ta pok tenia muchas similitudes con el voleibol. Está descrito en el Popol Vuh (libro sagrado maya). En él se cuenta que los dioses gemelos Hanahpú y Ixbalanqué jugaban un partido con los Ajawab o dioses del inframundo. El juego tenía el propósito de dar paso a la creación. Sin embargo los benévolos hermanos no lo consiguen y terminaron siendo inmolados por sus vencedores.

En realidad el juego consiste en el enfrentamiento de dos equipos, compuestos por grupos de jugadores (de 2 hasta 7). Estos se pasan la pelota unos a otros utilizando únicamente la cadera, los muslos y las manos. Por eso llevaban protecciones en las manos, codos, cintura y caderas y a veces protegían la cara y cabeza con máscaras (Pix-om). El objetivo era pasar una pelota por un aro de piedra. Hay muchas representaciones y restos en todos los campos de juego de esos aros. De todas formas se cree que, en sus inicios, esos aros no existían y el objetivo real era el de no caerse al suelo. Las dimensiones del campo podía ir desde los 100 metros de largo a los 4. En los laterales se disponían dos taludes con los enormes aros de piedra. Por los orificios de las piedras pasaban una gran pelota de caucho que podía llegar a pesar 4 Kg.

El juego tenia un carácter sagrado en honor de dios creador Hunahpú, uno de los hermanos gemelos mencionados. Se aprecia una profunda raíz basada en la dualidad de la vida y la muerte, el día y la noche, el bien y el mal. Simbólicamente la pelota representaba al sol (Itzamnaaj) y el aro a la luna (Ixchel). Es la representación del ciclo de la vida y la muerte, presente en todos los aspectos de su cultura. Su práctica se extendió por todo centro-américa a lo largo de toda la historia previa a la conquista española, y ha derivado en los de pelota juegos actuales

 

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