El ejercicio en las personas mayores

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En primer lugar pensemos que caminar, es lo más natural en el ser humano. Produce muchos beneficios y ningún inconveniente. Además, es relajante y una buena manera de relacionarse con los demás.

Sin embargo, por desgracia, a partir de los 60 años es más fácil que se sea una persona sedentaria que deportiva. Por ello, andar es lo más habitual en personas que ya han superado la etapa de la madurez.

No obstante, si se dispone de una buena condición física, no hay porque prescindir del placer de correr. Después de todo, hay personas de la llamada “tercera edad” que se inscriben en maratones y carreras populares. Aunque generalmente, son aquellas que están habituadas a este tipo de ejercicio desde jóvenes, o no tan jóvenes.

¿Qué ejercicio se puede hacer?

Por lo general, en esa etapa de la vida, la mayoría de las personas padecen alguna patología o enfermedad. Puede ser más o menos crónica, y eso podría complicar el aventurarse a hacer running. Lo aconsejable es adaptarse a las condiciones físicas y de salud de cada uno. Hacer aquello que se está en condiciones de practicar sin que sea perjudicial.

En realidad, dejando aparte a las personas ya experimentadas, se pueden dar largos paseos, practicar senderismo, escapadas a montaña, yoga, tai-chi, natación, sencillas tablas de gimnasia…Hay muchas actividades posibles.

En cualquier caso, si no se ha efectuado ejercicio anteriormente, hay algo que se debe hacer antes de embarcarse en esta práctica: consultar al médico. Él dirá lo que cada uno puede o no puede hacer.

¿Es aconsejable correr?.

En cuanto a esto, y tal como he dicho antes, sí es aconsejable. Aunque depende de la forma física de cada persona.

Realmente, una buena caminata o una carrera corta puede proporcionar grandes beneficios.

Sin embargo, si no se está muy habituado, lo mejor sería combinar el caminar, más o menor rápido, con el correr. Hay que pensar en descansar cada vez que lo pida el cuerpo y procurar ir por terrenos llanos, con pocas cuestas y pendientes.

Por otro lado, ayuda mucho realizar sencillas tablas de gimnasia para aumentar fuerza y resistencia. Lo podemos hacer en casa o en gimnasio bajo la dirección de un monitor.

En todo caso, tengamos en cuenta la época del año. Si es invierno, la mejor hora es a media mañana o media tarde, cuando ya se ha hecho la digestión del desayuno o del almuerzo. Y en verano intentar evitar las horas de fuerte sol, aprovechando las primeras horas del día o las últimas de la tarde.

Conclusión

Realmente, el mero hecho de hacer ejercicio es muy beneficioso para reducir la tensión y para las enfermedades cardiovasculares. Fortalece el cuerpo, e incluso ayuda a perder peso compaginándolo con una dieta apropiada. Pero hay que marcar una rutina y no saltársela. Es muy fácil decir “hoy no puedo” o “no tengo ganas”, eso sólo perjudicará nuestra salud.

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