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Actualmente se habla mucho del Running. Es un nombre que esta de moda y en constante auge. Pero muchos de nosotros nos preguntaremos ¿Qué es eso del running?.

¿Es algo nuevo venido de fuera de nuestras fronteras? ¿En qué consiste realmente?.

En realidad el nombre viene de una palabra inglesa, que abarca el concepto de estar en movimiento o correr. Hay muchas otras nomenclaturas relacionadas con esa práctica. Podemos hablar del clásico footing, del jogging o trote y por supuesto del running, entre otras denominaciones apenas conocidas.

El caso es que, aunque todas esas palabras se refieren a la actividad de correr, no vienen a ser lo mismo. En realidad son conceptos y prácticas totalmente diferentes. Cada una de esas actividades tienen su propia manera de desarrollarse con unos métodos concretos y específicos. Además tampoco todos ellos son adecuados para todo el mundo.

Veamos, el running sería una manera controlada de correr, contabilizando tiempos, distancias, ritmo corporal etc. En realidad el término hay que vincularlo al “atletismo” y al desarrollo de prácticas recreativas. Básicamente consiste en correr por cualquier sitio que nos apetezca, la playa, un parque, la calle. Hay infinidad de sitios donde practicarlo sin tener que efectuar un gasto excesivo. Unas zapatillas, una camiseta y un pantalón cómodo son suficientes. Sin embargo, si queremos practicarlo de manera competitiva, hay que equiparse de manera más correcta. Unas zapatillas adecuadas al tipo de carrera y a nuestra anatomía, un cronómetro, ropa con tejido transpirable y fresco…

Por supuesto, si queremos hacerlo bien, habría que consultar con nuestro médico para que nos efectúe un electrocardiograma y una analítica. No sea que haya algún impedimento médico para realizar el esfuerzo que se necesita al correr de forma continuada.

Tiene que haber una rutina, con una metodología concreta para evitar lesiones, compaginando fases de entrenamiento y de descanso muy bien planificadas. Y por supuesto hay que establecer una dieta específica y concreta. Es realmente una práctica deportiva, y como tal nos lo hemos de tomar.

Hoy en día asociamos esa disciplina a la de reducir el estrés y el mantenimiento físico del cuerpo. Es importante ser constante y, si queremos que de los frutos deseados, hay que seguir ciertas reglas. Normas que no se diferencian mucho de todas las prácticas deportivas, además, siempre podemos complementarlo con otras actividades. La natación, el ciclismo, el barefoot (correr descalzo o con una zapatilla mínima), el footing y el jogging pueden ser un ejemplo.

El footing y el jogging no contemplan la casuística de la competición. Son una forma más sosegada de ejercitar nuestro cuerpo, sin tantas prisas ni planificaciones. Aquí no encontramos los controles más propios de deportistas y personas habituadas a las competiciones. Tanto uno como otro se practican simplemente por el mero hecho de disfrutar al correr. Casi siempre se busca el ponerse en forma y mejorar la salud, tanto física como mental. De todas maneras, algunas veces la idea esta puesta en algún evento o competición popular deportiva. Realmente lo que se quiere es disfrutar, tanto de la compañía como de la naturaleza, en el medio que sea. La intención es, realmente, conseguir relajarse del estrés al que estamos sometidos en nuestro día a día. Y al mismo  tiempo disfrutar corriendo, trotando o simplemente andando.

Otra de las diferencias que debemos tener en cuenta es que el running está más orientado a personas con una franja de edad con una buena disposición física. En cambio el footing y jogging lo pueden realizar cualquier persona, pero siempre dentro de las propias limitaciones de cada uno.

 

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