Bebidas y refrescos en el deporte

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En otro día comentaba la importancia del agua para nuestro organismo. Como es de suponer, un deportista durante su entrenamiento, debe hacer un buen acopio de ese líquido para no deshidratarse con el esfuerzo.

Cuando ese ejercicio es de corta duración, con beber agua mineral o del grifo es suficiente. Sin embargo, cuando es prolongado la cosa cambia. Muchos deportistas hacen uso de bebidas isotónicas para rehidratarse, y no es lo mismo que tomar una bebida energética, un refresco o un zumo.

Veamos las diferencias.

Una bebida isotónica contiene agua, un 6 u 8 % de carbohidratos, glucosa y los beneficiosos electrolitos (sodio, potasio, calcio, magnesio, y fósforo). Compensan muy bien la perdida de líquido y minerales que sufre el organismo cuando hace calor y se suda mucho. Tengamos en cuenta que la disminución en el organismo de esos elementos son imposibles de reponer solo con agua, ya que ésta, normalmente, no los contiene. Con ellas se corrige esa pérdida y además, al contener algo de azúcar, son una ayuda para mantener los niveles de carbohidratos.

Las bebidas isotónicas se venden en botes con preparados en polvo, que luego se mezclan con agua, en la proporción deseada. Hay muchas marcas al respecto y cada una tiene sus propias características. Solo hay que elegir la que mejor se adapte el entrenamiento que se efectúa.

Una vez dicho esto hay algo a tener en cuenta: no hay que confundirlas con las bebidas energéticas o hipertónicas.

Las bebidas energéticas contienen cafeína, vitaminas y azúcar en proporciones elevadas. Su misión principal es combatir el cansancio o el sueño y no la deshidratación, cosa que sí sucede con las isotónicas. Llevan mayor proporción de carbohidratos y estimulantes del tipo cafeína, taurina y l-carnitina, así como guarana y ginseng. Además contienen agua carbonatada, es decir, que llevan gas.

Este tipo de bebidas no son adecuadas para deportistas. Se comercializan en las típicas latas tan utilizadas actualmente como “refresco”, aunque no lo son. Un ejemplo claro de ellas es el conocido “Red Bull”.

Los refrescos son en realidad bebidas azucaradas, con burbujas, que generan un aumento rápido de energía, pero que dura poco tiempo. Las que se comercializan como “light”, llevan muchos edulcorantes artificiales, y son muy aditivas. Estas bebidas que no llevan vitaminas, minerales, ni carbohidratos, y por ello, poco beneficiosos para el organismo, pero sí muy agradables de sabor. Entre ellas encontraríamos a la celebre “coca-cola”.

Finalmente hablemos de los zumos. Están muy recomendados en la dieta del deportista, aportan nutrientes y tiene un alto valor energético y antioxidante. Pueden ser de dos tipos: “verdes” o de “frutas”. Los primeros están elaborados a base de vegetales de hoja, casi en su totalidad, añadiendo un pequeño aporte dulce con una fruta. Las espinacas, coles, acelgas, perejil… cualquier hoja comestible puede incluirse en ellos. Son ricos en clorofila y ayudan al proceso de oxigenación de la sangre.

En cuanto a los de contenido a base de fruta, llevan sobre todo naranja, sandia, remolacha y granada. La sandia disminuye la frecuencia cardiaca, la naranja contiene vitaminas C, A y minerales. Por último, la remolacha es rica en nitratos y la granada incrementa la resistencia y recuperación deportiva.

Según estos datos, podemos llegar a la conclusión que, junto con el agua, los zumos y las bebidas isotónicas son las bebidas ideales para todo deportista.

 

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